2008 -Tuberías
Todo comenzó con tuberías, en total veintisiete. No había nada más que decir, un espacio lleno de zancudos, de veinte metros cuadrados, ocupado por siete cajas, un escritorio y una cafetera. En algún lugar una cama y un baño.
Nunca debió dárselas de detective, pero no se puede muy a menudo escoger, las cosas te escogen, como cuando naces, simplemente se trato de una conversación informal, donde le informaban que la gente desapareció sin dejar rastro, fue una empatía malsana con las víctimas, un incierto de deseo de hacer justicia. Lo cierto es que estaba en paro, y recoger información como un ciudadano interesado, como un periodista independiente se presento como un hobby interesante para un par de semanas, que ya llevaban más de un año.
La información oficial solo dejaba claro el absoluto desinterés por el caso, la gente se pierde y preguntar por ellos es una invitación a que te pase lo mismo, al menos ese mensaje fue claro, igual la negligencia ajena y propia siempre hace que puedas saberlo todo y no poder concretar nada con lo que sabes.
Poniendo la cosa en orden, ocho personas, en total seis hombres y dos mujeres llevaban unas tuberías a una cueva las afueras de la ciudad, un contrato pequeño, bien pago y poco usual, una empresa familiar entra al agujero en la tierra y nadie sale. Fin del contrato. Sale en la televisión, en los periódicos y en el internet, la noticia no tiene rating por salir en simultáneo con un escándalo político y simplemente pasa a ser una nota curiosa.
Él se involucro por estar trabajando en aquel entonces en la misma calle que las oficinas de la empresa que instalaba tuberías, nada realmente que decir sobre vínculos personales o intimidades compartidas. Simplemente le pareció divertido investigar sobre el tema. El pequeño camión sale a la 4 am rumbo a la cueva, en el punto le es cancelado la totalidad del contrato, esto es informado al familiar que hace el papel de gerente por celular, y se procede a la instalación. Nunca llega el dinero, ni el camión, ni los ocho integrantes que salieron a hacer el trabajo. En una mañana el gerente se queda sin familia y sin empresa. El hombre es sindicado como sospechoso, logra parcialmente demostrar su inocencia, y desaparece también durante el curso del proceso. Dada la congestión de los entes de investigación y justicia local el caso es abandonado discretamente. Total desaparecer es parcialmente un derecho ciudadano.
La información recolectada llena siete cajas medianas, no prueba nada, salvo que no tenían deudas, ni enemigos conocidos, y el resto simplemente da a rumores. Como uno que coloca al miembro restante al lado de la cueva antes de también desaparecer, o el que dice que la operación de venta de las veintisiete tuberías no tiene ningún registró y se trataba de una operación ilegal de la empresa. El resto son fotos, testimonios, datos oficiales y de los medios de comunicación repetidos hasta la saciedad. Son siete cajas de un año infructuoso, donde el dato más importante le generaba una cobardía que llevaba tres meses largos sin superar, según la apreciación de sus conjeturas la ubicación de la cueva no exista, y el sabia con sinceridad porque temía. El lugar que revisaron las autoridades era simplemente una ficción, y una bastante burda y reforzada, que cubría que ese día la familia y el camión se habían cruzado en la mitad de un operativo militar, donde el lugar equivocado y el momento equivocado se dieron cita. Luego la intimidación crearía una historia absurda. Esa mañana a eso de la 4 am tomo una decisión y se deshizo de las cajas, no deseaba sumar a su mala situación económica, el descubrir que accidentalmente el también había ido a colaborar a instalar tuberías en una cueva.
Jorge Valderrama, Junio 5 2008
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