1997 - La historia de una bufanda naranja


Se encontraba ahí mirando la silueta de un cuerpo, reflejada pobremente en un espejo teñido de sangre, no podía voltearse y mirar directamente la atrocidad que había cometido, la verdad es que el miedo le helaba los huesos, por eso se conformaba con la imagen en el espejo.
Trataba de mover sus piernas para irse de allí, pero esa maldita sonrisa que tenia en su cara el cuerpo tendido lo detenía. Era la combinación diabólica de un rostro sumergido en el dolor más inaudito pero que a hallado una felicidad que únicamente él entendería, era la sonrisa de un hombre que ha sido liberado de un peso terrible a sus ojos.
Armándose del mismo valor, conque le había arremetido, se voltio hacia el cuerpo y para su sorpresa Juan Pérez aun estaba vivo. Abrió los ojos lentamente, le observaba con esa expresión que tienen los perros callejeros cuando les dan un trozo de carne, en sus ojos había una gratitud infinita, esto paralizo a Arturo y redujo su valor a su más mínima esencia vio como con sus ultimas fuerzas sacaba una carta de un bolsillo de su chaqueta azul, luego abrió la boca y fluyeron las palabras que serian el recuerdo más profundo de estos dos años que Arturo Vareba vivió en el infierno, su infierno interior, un recuerdo que se llevaría en imágenes.
 Recoge esta carta, luego lárgate; no te preocupes tú ya has cerrado tú destino, yo ya me encargue del resto.
Sus ojos se cerraron y esa extraña sonrisa desapareció, en medio de un suspiro largo y profundo, para finalmente volverse uno con la bufanda naranja, su creadora.
Obedeció la orden como el suicida obedece a su ser autodestructivo, Arturo recogió la daga con que se había dado muerte, después recogió la carta y salió corriendo de la casa donde acababa de realizar el acto final. Corrió los 50 metros de bosque que había hasta su cabaña, entro en está , se tiro a su cama, dejo la daga y la carta en la mesa de noche, a continuación se quedo dormido, a pesar de que no quería, dominado por un agotamiento que revelaba que fijo no estaba ni estaría en la selección de sado-atletismo, dado que el espacio entre la cabaña y la casa era relativamente corto, y Arturo sentía haber recorrido por lo menos cinco veces esa distancia.


Eran las 7pm del 13 de abril de 19xx, era viernes, Arturo se encontraba, en su cabaña a las afueras de la ciudad "Puertas del llanto", viendo televisión.
El patético nombre de la ciudad se debía a que en tiempos inmemoriales, una truculenta aunque algo cursi historia de amor se había desarrollado allí.
Dos hermanos, hijos del terrateniente más rico de la región, se enamoraron intensamente de la misma mujer, pero ha esta no le interesaba ninguno de los dos, pero si estaba fuertemente enamorada del panadero, y al poco tiempo se caso con él.
Los hermanos se sintieron traicionados y heridos en el amor propio dado que el joven panadero era uno de sus mejores amigos, se acumulo un odio tan puro hacia este que decidieron matarlo.
Pasaron 2 meses, el joven se encontraba cociendo sus panes, cuando el par Encira, que eran muy diestros en el uso del machete, sin el menor titubeo lo atacaron por la espalda, el panadero trato de poner resistencia con una olla, por eso le volaron los brazos, luego con la mayor sangre fría lo decapitaron, y tiraron los pedazos al horno.
Su esposa, ahora viuda sin saberlo, penso que su amado la había abandonado, y se sumió en una depresión muy profunda.
Los hermanos pensaron que el camino les había quedado libre, pero no sabían cuanto amaba esta mujer a su esposo, los días pasaban y esta lo seguía esperando mientras su tristeza aumentaba, un día su madre fue a buscarla y la encontró muerta, se había cortado las venas.
Los Encira se encontraban en la plaza cuando se enteraron de la noticia, estos se cargaron de ira el uno contra el otro, se culpaban a sí mismos y a su hermano de la muerte de su amada, comenzaron a gritarse cosas como: " Tu maldito, tú lo planeaste todo " y el otro le respondía: "Bastardo miserable, tu fuiste el que le voló la cabeza ", esta acalorada discusión continuo por un largo rato, estaban tan abstraídos en ella, que llego un momento en que se les zafo tanto la lengua que todos los que se encontraban en la plaza, quedaron al tanto de lo que habían hecho y por que lo habían hecho.
El desenlace de esta confrontación familiar, no pudo ser peor, uno de los hermanos, ciego por el odio, saco su machete y le dio un golpe certero en la yugular al otro, este con el ultimo soplo de vida, saco su machete y atravesó el pecho de su hermano. (cabe añadir que esta historia es prácticamente un mito, nadie de un machetazo campesino a la cabeza queda con esta en su lugar , lo del soplo es quizás la coartada que tapa el linchamiento publico al hermano sobreviviente; hipótesis formuladas en nuestros tiempos afirman que en parte fue por el sentimiento de culpa lo que paso a continuación).
La gente estaba estupefacta, algunos gritaron y lloraron, otros vomitaron y se desmayaron, mientras los más religiosos rezaron mas de mil padrenuestros y avemarías.
A pesar de la brutalidad homicida cometida por los hermanos, todas las personas los amaban, porque eran muy justos, y habían ayudado de una u otra forma a todos en el pueblo, y en los pueblos vecinos, dado que eran muy solidarios y generosos.
El rico terrateniente pago el mejor funeral que se hubiera visto por esas tierras y mando a traer al obispo de la capital para que diera la misa, este ultimo acepto por que era un gran amigo del terrateniente y porque le debía algunos favores; Finalmente dio la primera palada en lo que seria la tumba de sus dos únicos hijos varones, curiosamente el cementerio se encontraba a la entrada del pueblo, todos los días antes y después de enterrados, se encontraba a grandes masas llorando a los hermanos y a los muertos queridos también, de esta manera el viaje salía altamente provechoso, esto estimulo el comercio en el pueblo, pero ayudo aun más a lo que se convertiría en la industria hotelera, mejor dicho posadas que ofrecían alojamiento y comida.
La situación llego a tal extremo que los habitantes del pueblo le cambiaron el nombre de "Brisa fresca" a "Puertas del llanto" y actualmente mas de 100 años después, se celebra un carnaval que comienza todos los 16 de abril en honor de la leyenda de los hermanos Encira.
Con el tiempo "Puertas del llanto" se convirtió en una ciudad turística, dado que esta premiada por el extremo oriental con unos misteriosos bosques y un cristalino lago, al igual por el extremo sur con una pequeña meseta que tiene en el centro pozos de aguas termales que son visitados constantemente por el publico, muchos afirman que estos poseen poderes medicinales. (cualquiera diría que esta ultima parte fue sacada de uno de esos folletos que dan en las aerolíneas).


En la oscuridad del bosque, Arturo se encontraba perdido, había salido a caminar un poco, después de haber terminado el noticiero de las 7.
A cada paso que daba por salir de este laberinto, se internaba aun más en él, seguía un camino invisible, el camino de su destino.
Termino junto a una extraña cabaña que servia de tienda y bar, pidió una cerveza a la tendera y se la tomo con rapidez, pidió otra y otra, pero por alguna razón después de varias cervezas solo bebía un sorbo y luego las observaba, esto se repitió por mas de dos horas, de pronto Arturo se acordó que no llevaba ni una moneda en su billetera.
La tendera una mujer vieja pero robusta, no estaba dispuesta a regalar las 253 cervezas que había hecho destapar y al enterarse que no llevaba dinero, le propuso que le dejara el reloj de pulso en medio de comentarios acerca de la madre del cliente.
Arturo no estaba precisamente muy convencido de dejar su reloj de oro suizo con incrustaciones de diamante en semejante hueco, además tenia un valor sentimental, se lo habían dado por ser 5 años consecutivos, "El hombre más efectivo" y su precio por lo menos alcanzaba los 3 mil dólares, un verdadero reloj de mafioso o de alto ejecutivo ( valga la redundancia ).
Intento pagar la cuenta con sus tarjetas de crédito pero en el lugar solo aceptaban efectivo, le propuso dejarle todo lo que traía, hasta su camisa y su sudadera que eran de marca prefería irse desnudo a buscar el dinero a despegarse de su posesión mas preciada.
La vieja no acepto, quería el dinero o el reloj, a Arturo esto le molesto, se levanto de la mesa, se iría sin pagar nada, la tendera trato de quitarle el reloj por las malas, en una fracción de segundo todo se nubló, el se quito, y la vieja se pego con la pared, curiosamente de esta brotaba sangre en cantidad por su cuello, pero seguía viva, comenzó a pedir auxilio con tantas ganas que Arturo casi se queda sordo, apareció entonces un muchacho de aproximadamente 20 años, tenia un cuerpo de fisiculturista y media casi dos metros.
Arturo corrió con todas sus fuerzas temiendo la muerte, pero no lograba quitárselo de encima, aquel joven lo perseguía como un sabueso, obligándolo a internarse en el denso bosque.
Lo perdió de vista, pero seguía oyendo el crujir de las hojas detrás suyo, todo ceso de un momento a otro, una tranquilidad anormal invadió el aire, repentinamente el hechizo se rompió cuando de la nada salió un grito helado tan intenso, que apago el canto de los insectos.
Se devolvió a mirar, motivado por la curiosidad, para su sorpresa el muchacho estaba clavado por el pecho en los cimientos de un árbol, este había sido talado de una manera tan estratégica que quedaba con el filo de una espada aunque realmente parecía un objeto fálico.
En un comienzo al ver las entrañas de un ser humano, Arturo sintió miedo, pero este miedo se transformo en risa una vez mas experimentaba esa sádica alegría, que se producía en él, cada vez que veía un muerto.
Se devolvió a su cabaña tarareando una vieja canción de rock, repentinamente había recordado el camino de regreso, es mas sentía haber estado allí antes, respecto al joven empalado y a la vieja moribunda en la cabaña, no sentía el menor remordimiento, ni tampoco miedo de que lo inculparan del hecho, a pesar de que sus huellas digitales estaban en todas las botellas de cerveza.
Llego a su cabaña después de muchas horas, no entendía porque se había demorado tanto, pero algo le pareció aun más extraño su preciado reloj había desaparecido, y no sentía la menor preocupación, su mente divago sobre esto un buen rato pero se encontraba muy cansado, tomo una ducha para relajarse, prendió el televisor, quedándose tirado en el sillón hasta dormirse.


Pasaron aproximadamente dos días en que Arturo permaneció encerrado en la cabaña reflexionando sobre un detalle que lo tenia horrorizado, una estúpida sonrisa no se borraba de su cara, sentía el poder de la destrucción en su ser, pero algo le decía que no era el autor material del hecho, al menos eso era lo que creía.
Prendió el televisor, sintonizo el canal de su noticiero local favorito y se concentro, otra vez entre los titulares aparecía la noticia de que la tienda-bar "La agenda" situada en los bosques a las afueras de la ciudad "Puertas del llanto", había sido presa de las llamas el día viernes y que gracias a una llamada anónima, los bomberos habían logrado controlar el incendio, evitándose una catástrofe de mayores dimensiones, pero esta añadía que se habían encontrado dos cuerpos completamente quemados entre las cenizas del establecimiento, que presumiblemente eran de la dueña del establecimiento "Juana María Neit" y de su joven esposo "Vladimir Alexander Albarracin", además decía que según investigaciones preliminares la causa del incendio había sido un corto circuito en el sistema eléctrico.
Aquella noticia en vez de tranquilizarlo, le quito la serenidad que hasta ahora había tenido, porque le confirmaba una realidad aun más detestable, esa noche Arturo no estaba solo, había alguien, la presencia que sus sentidos advertían la sombra que lo vigilaba desde su llegada a la ciudad.
Salió de la cabaña pasadas las 2 a.m., por primera vez se sintió libre, era el momento de dar un paseo por la ciudad de los noctámbulos, la ciudad de neón.
Arturo entro a un extraño lugar atraído por un pequeño letrero que decía "Fosex", esperaba el clásico bar, pero en este sitio solo había una gran mesa con todo tipo de comida y licor sobre ella, la gente se sentaba y devoraba hasta hartarse, Arturo acerco una silla, trato de ubicar mentalmente un lugar como este, pero solo hallaba floristerías por esa cuadra y su cerebro le acosaba con preguntas: ¿ De donde había salido este sitio?, no estamos en época de elecciones, ¿porque regalan la comida y el licor?.
De ver a la gente comer, a Arturo también se abrió el apetito recorto un pedazo de torta y se disponía comerlo cuando algo aun más extraño comenzó a suceder todos comenzaron a desnudarse y a tener sexo por todas partes, untándose de comida y confundiéndose unas parejas con otras.
¿ Que esta pasando aquí? - pregunto Arturo en voz alta.
Es la tradición señor, un día antes de la fiesta de los hermanos Encira, algunas personas dan rienda suelta a sus apetitos sexuales, alrededor o encima de una mesa llena al tope de comida, es una de las celebraciones que más integra a la comunidad, aunque algunos grupos quieren acabarla, porque según ellos es inmoral - respondió un tipo que al juzgar por la ropa que llevaba puesta y la bandeja en al mano era un mesero, aunque con un uniforme bastante alternativo, dado que no llevaba ni pantalones ni calzoncillos.
Por lo visto usted también se unirá a la celebración - dijo Arturo.
Por supuesto - dijo emocionado el mesero, Arturo se dio cuenta inmediatamente que no era lo único que tenia emocionado.
Señor : ¿usted es Arturo Vareba? - le pregunto el mesero unos minutos después.
Arturo estaba completamente sumergido en la observación y análisis de la celebración, por lo que no escucho la pregunta por eso el mesero la repitió, con mas fuerza, una segunda y una tercera vez, una cuarta.
Por fin Arturo aterrizo a la décima vez que le repitieron la pregunta, después de que le pegaran un disimulado y sutil puntapié.
Si, soy yo - respondió Vareba, sin quitar los ojos del espectáculo.
- Señor ha llegado un mensaje para usted.
Recogió el mensaje y lo leyó con rapidez.

Señor Vareba:
Lo espero en el parque central, yo soy quien lo vigila y lo cuida.
Juan Pérez.

- (¿Que demonios significa esto?)

¿Porque aquel nombre le sonaba tan familiar?, aunque lo mas seguro es que fuera un seudónimo, uno bastante malo y común por cierto.

Salió camino al parque central, y realmente le daba lastima no poder unirse a aquella orgí-piñata, pero era hora de aclarar un poco las cosas.


Vaya si hacia frío en aquel oscuro parque, Arturo miraba, hacia todos lados esperando encontrar algún indicio de vida humana pero solo hallo un gato y un sendero de luces, era extraño en este parque no había ni vagos y posiblemente tampoco ladrones ( suposición bastante generosa por cierto), también la forma era curiosa dando la impresión de ser inmenso y al mismo tiempo redondo y pequeño. En la soledad de la nada se sentó en una banca a esperar su cazador, el tiempo pasaba y la ansiedad se hacia insoportable.

La mente de Arturo estaba en blanco, no era capaz de tener un pensamiento lógico, ilógico o pasajero; sentía miedo.

Un miedo que no sentía desde que tenia 6 años, el miedo a la oscuridad; Trato de romper el silencio tarareando una canción , solo logro aumentar su poder.

Finalmente decidió no esperar mas, se largaría de este lugar que lo ponía tan nervioso, ya había esperado demasiado, se levanto de la banca y se alejo poco a poco.

- Adonde vas Arturo - dijo una voz en la nada.

De pronto la mente de Arturo se aclaro, su miedo desapareció y las palabras comenzaron a fluir:

- Te sentí Juan Pérez, pero no sabia que eras tú, pense que mis sentidos estaban alterados.

-¿Si me sentiste porque no me llamaste? - al terminar esta frase la voz en la nada tomo forma y se hizo
presente a los ojos de Arturo.

Era un hombre joven, atractivo, de tez morena, cabello negro, estatura normal, vestía un traje de color azul y llevaba una bufanda naranja en el cuello; algo le era muy familiar del supuesto Juan Pérez a Arturo, especialmente la bufanda.

La bufanda naranja lo atraía de una extraña forma, por alguna razón aquella bufanda lo excitaba.

-¿ Porque me salvaste en el bosque y en la cabaña? - pregunto Arturo sentándose nuevamente.

-Porque soy tu guardián, de todas maneras al turismo le sirve mas un incendio fortuito que un asesino suelto,
además recuerda este es un acto de amor - dijo Juan Pérez.

- No soy un asesino, maldito bastardo - dijo apenas conteniendo la ira que le había producido el comentario.

- Eso es lo que crees, te probare que si lo eres, te propongo que me mates - dijo Juan Pérez.

- ¡ Que! escuche bien, que te mate., bueno., y si lo hago, ¿qué gano? - dijo Arturo en tono desafiante.

- Te daré mi bufanda, sé cuanto la deseas, cuanto anhelas que sea tuya de nuevo, ¿hacemos el trato? - dijo
Juan Pérez con una voz apenas perceptible, como si estuviera agonizando.

Trato de contenerse pero al final acepto, su fuerza de voluntad lo había traicionado; Juan Pérez se alejo en medio de la oscuridad, Arturo sabia que conocía a aquel ser que sé hacia llamar Juan Pérez, pero su mente simplemente estaba concentrada en la bufanda y en su belleza embrujante.


Arturo miraba el mar del mediterráneo, cuando comenzó a meditar sobre su vida, poco a poco se dio cuenta que en medio de su fortuna incalculable, era uno de los hombres más miserables de este mundo.
Se horrorizo al darse cuenta que deseaba con intensidad respetar de nuevo la vida, que anhelaba ser un hombre humilde y honesto, el ser que creía haber sido antes de montar una fructífera empresa internacional, cuya función consistía en matar y desaparecer a cuanta persona se cruzara en el camino de los poderosos.
Comenzó a sentir repulsión por todo lo que había conseguido, un fuerte estado de depresión que había logrado sobrellevar en años anteriores con autocontrol y drogas, lo estaba conduciendo por la senda de la sicosis, quería suprimir sus recuerdos y pasado, sin acabar con su mente, evitando así que todo quedara en blanco, como sucede con los que sufren de amnesia, además estos tienen la posibilidad de que por alguna situación, vuelva su memoria.

Un sentimiento de purificación se tomo su ser, quería volver a nacer pero no podía, generando un odio puro hacia sí mismo, Arturo se dio cuenta que si seguía terminaría suicidándose, debía canalizar todo lo que sentía en algo, ¿pero en que?.

Esto se volvió su obsesión, su odio tomo forma entonces, su odio se hizo una bufanda naranja, pero necesitaba a alguien que la poseyera, un ser a quien odiar y que al destruirlo lo liberara de sus cadenas, fue en ese momento cuando su brillante cerebro planeo en su totalidad de manera consciente y subconsciente su propia destrucción.

Intento conseguir con su dinero quien se sometiera a su enfermizo deseo, pero se torno en una misión imposible, porque el voluntario no solo debía dejarse matar, tenia que ser en un escenario previamente escogido, con diálogos bien preparados y actuación impecable, si era posible debía ser listo o con algo de chispa, mejor dicho se necesitaba a alguien que no fuera subnormal, pero ningún humano con 90 de coeficiente o mas, se ofrecería de conejillo de indias para semejante cosa. ( Posiblemente quedaba la posibilidad de que alguien casado y con hijos se ofreciera, pero Vareba no quería nada de familias).

Vago por mil lugares buscando a su liberador, pero solo encontró temor y asco por su idea, extendió entonces su búsqueda al sexo femenino, pero los resultados fueron los mismos y aun peores.
Una torrencial lluvia de granizo, cosa que Arturo no había visto en años lo llevo a refugiarse a un insignificante cafetín.

Se encontraba sentado reflexionando sobre si debía parar la búsqueda o continuarla, estaba cansado llevaba en esta alrededor de 9 meses y la policía de diferentes países lo perseguía supuestamente por ser una amenaza para la sociedad mas exactamente pensaban que era un loco degenerado con mucho dinero en busca de víctimas, como se lo dieron a entender unos tipos a punto de puñetazos y puntapiés, al no gustarle mucho la propuesta de Arturo, por cierto estos sujetos tiempo después aparecieron asesinados de una manera brutal, habían sido colgados de las piernas, flagelados, y por ultimo capados, muriendo uno del dolor y el otro desangrado.

De la nublada vista vio aparecer a un hombre, se sentó al frente suyo y pidió un café, Arturo clava inmediatamente sus ojos en él, no entendía porque no podía establecer la silueta del extraño, aun más no entendía porque aquel ser sin rostro le era conocido.

- Hola Arturo, así que buscas un dueño para tu bufanda, mi gestación a terminado, creo que soy él mas
indicado para poseer lo que me hizo, pero me pregunto si serás capaz de pagar el precio de tu libertad - dijo
el desconocido
Arturo se quedo mudo, observando los ojos de la nada, que cada vez se le hacían mas familiares. ¿ Cómo podía saber su nombre y lo de la bufanda? , ¿ A que se refería con eso del precio y la gestación? , estas y otras preguntas atormentaban su mente sin encontrar respuesta.

- Entonces que Arturo, ¿hay trato? , solo tengo tiempo hasta que la lluvia cese - dijo aquel tipo en medio de un
quejido corto y patético.

En efecto al decir esta frase comenzó a desvanecerse, solo quedaba una leve llovizna de lo que fue una torrencial granizada quería meditar aquella propuesta, pero fue vencido por si mismo, acepto sin conocer el precio a pagar, al oír esto el extraño se esfumo, dejando anotada una dirección en una servilleta, junto con un letrero que decía dentro de 3 meses a las 5 p.m..

Arturo llego a la cita una hora antes, el sitio escogido era una lavandería que de poca monta llamada " Miss Trapos ", que la mayoría del tiempo estaba vacía, un detalle curioso es que este establecimiento abría a las 3:30 p.m. y cerraba pasadas las once; Su salvador, al que le había puesto el nombre de Juan Pérez por ser un seudónimo bastante común, no llegaba y ya iban a ser las 6, pero no se sentía intranquilo, de alguna manera sabia que esto pasaría y que Juan Pérez llegaría a las siete.

Por fin apareció, estaba vestido con un traje azul muy similar al que su madre le regalo un mes antes de su muerte.

Si aquel conjunto de chaqueta y pantalón que a Arturo le pareció horrible y que había tirado a la basura, cuando se entero del fallecimiento, se sumergió en una depresión de la cual no lo dejaba salir el complejo de culpa, dado que sabia que su madre era una modista humilde, que jamas había aceptado dinero ni regalos de su hijo por que sabia que la sangre y la muerte los bañaban, posiblemente había hecho el traje con sus propias manos, era una sorpresa que le tenia su mamá para el cumpleaños, una muestra de que su amor por el seguía intacto a pesar de que su primogénito, se ganaba la vida asesinando, situación que poco la llevo a la tumba, dado que se consideraba culpable de esto y caía en constantes crisis nerviosas.
De pronto se dio cuenta que el rostro del extraño, seria la viva imagen si hubiera llegado a adulto, un gran amigo de su juventud que había muerto de cáncer en la sangre, porque la falta de recursos no le permitió a su familia pagarle el tratamiento, hubo un esfuerzo conjunto en todo el barrio para hacer dinero, se hicieron múltiples rifas, se acudió a la caridad publica, hasta se hizo un mini bazar, pero no alcanzo y cuando alcanzo era muy tarde.

Arturo recordaba aun la sonrisa que había quedado pintada en el rostro de su amigo la noche en que agonizaba de dolor, era un mensaje, algo así como: " Yo soy libre, tú aun eres esclavo" (también se podía interpretar como: "Recaudaron un millón, bueno al menos se podrá deshipotecar la casa" o "Bueno., creo que tendré los mariachis el día del entierro"), lo había llamado para despedirse, cuando llego todos rezaban alrededor de un cuerpo prácticamente sin vida.

Pero algo lo perturbo aun más, los ojos de Juan Pérez, si esos ojos grandes y cafés, que tanto aborrecía, eran los ojos de su padre, al cual apenas había conocido dado que los abandono dejando a su madre y a él, en la miseria, recordaba con un profundo odio, aquella tarde hace mas de 30 años; "Tranquilo Hijo ya vuelvo, voy a hacer una vuelta , jamas regreso; unos dijeron que se había volado con la hija de la vecina que también desapareció, otros que fue asesinado dado que tenia cuentas pendientes con mucha gente, el caso es que se desvaneció de la faz de la tierra.

Al parecer esto solo era el comienzo, la mirada de Arturo se clavo entonces en el anillo que tenia Juan Pérez, era el emblema de algún tipo familia o clan, era un león con alas sosteniendo una lanza, lo llevaba en el dedo índice de la mano derecha al igual que el hombre que había asesinado, fue un trabajo fácil y bien pago, lo apuñalo unas 20 veces por la espalda, si bien no dejo la menor evidencia que lo delatara, se fue de su casa un tiempo a trabajar como recolector de café, la verdad es que necesitaba algo de aire, no era capaz de borrar de su mente el anillo única imagen que se llevo de su víctima dada la oscuridad en que ejecuto la acción.
Esto lo atormento por muchas noches, ha medida que aumentaban los trabajitos, iba sintiendo menos respeto por la vida, hasta llegar al punto de disfrutar la muerte y dolor producido por su mano, convirtiéndose en un adicto a la muerte.

Siguió observándolo. No podía ser, es imposible, no puede ser la cadena de ella - dijo para sí mismo Arturo.

Uno de los mayores amores de su vida, llevaba esa cadena, uno de sus mayores desastres emocionales, las lagrimas brotaron de sus ojos en ese instante al recordar.
Que clase de combinación odiosa y dolorosa era este hombre, quien se creía para despertar y hacer arder sus demonios con la misma intensidad del día en que nacieron.

- Creo que has olvidado algo Arturo - dijo Juan Pérez.

- Que seria, ¿acaso tu pago? - dijo Arturo tratando con esta pregunta de sacarle mayor información al respecto.
No, el sacrificio, has olvidado el sacrificio, esa es la única manera de calmar el infierno que eres, el matar sé
a vuelto una necesidad para ti, si no lo haces por ultima vez no podrás ser libre, dado que te atormentaras y
querrás hacerlo de nuevo, pero esta vez nacerá con mas fuerza y te perderás para siempre en ti mismo - dijo
Juan Pérez.

- ¿Otro sacrificio humano? , ¿quien se ofrecerá para ello?, no conozco a nadie mas como tú - dijo Arturo.

- Ni tampoco me conoces a mí, de todas maneras la solución es que mates a alguien al azar, ya lo has hecho
antes con el único objetivo de divertirte con su dolor.

Arturo al escuchar esto, quería salir a correr, estaba aterrorizado, aquel hombre sabia demasiado sobre él, aun peor sabia demasiado sobre su subterráneo, pero Juan Pérez, lo detuvo cogiéndolo por la mano, un escalofrío recorrió su cuerpo, al voltear la cara se encontró con una sorpresa que casi le ocasiona un paro cardiaco, tenia puesta la bufanda naranja en su cuello, era hermosa, pesada como si fuera de plomo pero con un brillo majestuoso.

Ahora tus pecados son míos - dijo Juan Pérez quitándole la bufanda a Arturo y colocándosela en su cuello.
Nos veremos dentro de 6 meses, en la ciudad "Puertas del Llanto", un día antes del carnaval en honor de los hermanos Encira, tus recuerdos son ahora cenizas, solo tienes que esparcirla en el mar, al decir esto Juan Pérez volvió a desaparecer en la nada, como si estuviera hecho de ella.

Durante esos 6 meses, Arturo fue perdiendo su memoria progresivamente, hasta quedar su pasado en cero, solo se acordaba que se llamaba "Arturo Vareba" y que debía ir a "Puertas del Llantos".
Obedecería todo al pie de la letra aunque en ello se le fuera la vida.


Arturo despertó de su profundo sueño, se sentía mojado y pegajoso; abrió los ojos y se dio cuenta de que estaba bañado en sangre, se paro de la cama, observo con detenimiento el espejo, de nuevo él poseía la bufanda naranja.

Se dirigió a la mesa de noche miro y recogió la carta, rompió el sobre lentamente, sabia de antemano que decía en ella, las lagrimas lo invadieron y el dolor condujo su lectura.




Hola Arturo:

Cuando abras esta carta posiblemente, ya estés agonizando y dándote golpes de pecho por tus acciones.
Mi objetivo con estas palabras es darte un poco de luz sobre lo que ha pasado, y de paso amargarte lo que té queda de existencia.

Primero que todo no me llamo Juan Pérez (aunque me gusta este simplón nombre), me llamo Arturo Vareba soy un asesino que no es capaz de perdonarse a sí mismo y mucho menos de parar su adicción, al no encontrar mayor culpable de esto que él, dividió su personalidad pero como podrás darte cuenta yo fui mas fuerte; como decía Emanuel: "romántico pecuecudo te falta voluntad de power".

Es una lastima que hayas decidido acabar con tu vida, me estaba acostumbrando a poseer tu cuerpo.

Por cierto el sacrificio fue lo mejor, efectivo y practico, esa pobre anciana, ni siquiera sintió, cuando le rompiste el brazo, le estrellaste la cara contra la pared o cuando le enterraste la daga en la nuca, para finalmente hacerle tragar el reloj, a aunque fue mas delicioso, partirle el cuello al joven que salió a protegerla, sin olvidar ese detalle magistral de clavarlo en los restos de un árbol, este opuso mas resistencia que la vieja pero nada que no pudiera solucionar un profesional, ¡Ah! Por cierto los tipos capados son solo otra muestra de tu resentimiento desmedido.
El vídeo que grabaste, en el cual arrastrabas los cuerpos hasta la tienda - bar y luego hacías parecer su muerte un accidente, ya esta en manos de los noticieros, periódicos y de la policía local, por eso es que te sientes tan cansado, la entrega de estos fue extenuante, especialmente cuando dejas un rastro de sangre, ¡Si! Ya sé, que el vídeo lo habías hecho para divertirte un rato cuando te sintieras deprimido, pero créeme no lo necesitaras, aunque por supuesto te guarde una copia.

Debo decirte algo que tal vez ya sepas, si levantas tu camisa, te encontraras con una abertura en el abdomen si amigo la hizo la daga, mejor dicho eres hombre muerto, te has mantenido parado y vivo por fuerza de voluntad solamente.

Por ultimo, te resolveré algunas dudas, la bufanda naranja es la representación de todo lo que odias, porque fue lo primero que encontraste, en tus arranques de furia contra ti mismo, además porque tienes mal gusto para vestirte y la daga la conseguiste en una venta de garaje a muy poco dinero, después de regatear por media hora.

Bueno ya tengo que irme, pero no lo olvides nunca, esto fue un acto de amor.


Juan Pérez


Una carcajada invadió toda el cuarto, Arturo no podía parar de reír, salió al balcón a tomar aire, pero solo se encontró con el sonido de motores y sirenas, ya estaban a punto de llegar a la cabaña, al parecer Juan Pérez también había dejado la dirección, normalmente se hubieran gastado mínimo una semana en ubicarlo.

Se sentó en una mecedora, mientras su risa se apagaba con su vida, le causaba una gracia inimaginable el pensar en que posiblemente se convertiría en una leyenda al igual que los homicidas en serie.

Segundos después muchas personas entraron a la cabaña buscando a Arturo, estaban aterrados de aquel espectáculo, mientras él los miraba con un profundo desprecio; escupió al viento sus ultimas palabras: "Adelante idiotas háganme inmortal ".

La autopsia soltó datos aun más interesantes al parecer Arturo Vareba paso mas de 24 horas sin una gota de sangre (noticia que se notaba era obra del clásico sensacionalismo nacional, véase el caso niño rana, ovnis se roban campanas de una iglesia, descubren funcionarios corruptos, prometen que rodaran cabezas y la infaltable aparición de la virgen en un buñuelo) además la policía encontró una serie de videos en su maleta titulada " Mis mejores asesinatos ", convirtiéndolo en lo que había deseado.




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