1999 -Ella Vive en mi Cabeza
Usted es sano fuente de ingresos de cuanto vivo quiera aprovechar para perderlo todo por una meta por un poco de libertad.
- Señor Baroco, usted no tiene absolutamente nada.
- No me diga eso, ¡yo sé que esa cosa...
- ¡Por favor tranquilisece!
- Tiene razón estoy un poco alterado por favor discúlpeme.
- Señor Baroco, ha sido sometido por lo menos a 40 exámenes, en todos los resultados han salido negativos..
- ¡Los exámenes están equivocados!, ¡Esa puta cosa me esta matando!
- Señor Baroco, se esta volviendo a exaltar.
- Lo siento Doctor, no volverá a suceder.
- Yo lo comprendo, pero debe saber que usted es un hombre físicamente sano.
- ¿Esta seguro de que no tengo absolutamente nada?
- No puedo afirmarle que no tiene un problema, mas no lo ubicaría precisamente en su parte física.
- ¿Esta insinuando que estoy loco doctor?
- No, por supuesto que no, solo le exponía la necesidad de tratar su problema con un especialista.
- ¿Por casualidad un psicólogo?
En este instante la mirada de Ivan Baroco, se encontró con la del Doctor Ramírez que repentinamente se había puesto pálido.
- Eh, eh...
- Que paso doctor, ¿El gato sele comió la lengua?
El doctor Ramírez soltó una risilla estúpida, donde se alcanzaba a notar un nerviosismo poco habitual en él.
- Hoy esta muy gracioso Señor Ivan, tal vez me haya mal interpretado. (Mierda, no puedo perderlo, este paciente es una mina de oro.)
- Es lo mas seguro. (No puedo creerlo es el décimo doctorucho que cree que estoy loco).
- Por favor discúlpeme si se sintió ofendido, no fue esa mi intención.
- Entonces... , ¿ cual fue su intención?
- Eh...,eh...
- Bueno, creo que debo irme, necesito hacer algunas vueltas.
- Eh.. eh... (¡tengo que hablar!, ¿Qué diablos me pasa?) Hasta luego. Espero volver a verlo. (¿que idiotez fue esa?)
- Si, hasta luego...- dijo Ivan Baroco abandonando el consultorio del doctor Ramírez, que seguía sumergido en un letargo que podía ser confundido fácilmente con un estado de coma temporal.
- Esta pieza huele inmundo, creo que no lo he limpiado en un año... ¿serán dos? Definitivamente el tiempo como el dinero es una ilusión... ¿Tanto tiempo llevo luchando?
Le había dado una tregua, su vocecilla callaba de ves en cuando, permitiéndole existir, un suicidio lo solucionaría todo pero seria entregarse, además Ivan amaba la vida y no sabia porque, la verdad es que no poseería una razón clara para vivir, excepto oponerse a ella.
Las cosas venían, las cosas pasaban, todo era un cosa, y esta cosa le permitía vivir en un modesto derroche de cosas, para conseguir cosas de comprar cosas, para desechar cosas, para finalmente conseguir la cosa humana, disfrutar de sus privilegios y tener el honor de ser una.
Las cosas llenaban su vacío o al menos intentaban llenarlo, y esta continua ocupación le permitía no pensar, por que cuando pensaba le daban ganas de suicidarse, pero como amaba la vida evitaba pensar y disfrutar de su “feliz” existencia.
Lamentablemente la felicidad no puede durar para siempre, cuando las mieles del éxito lo mantenían en un eterno clímax, masturbando sus sentidos, ocurrió lo inesperado... obtuvo aún mas éxito, se convirtió en la cosa humana más deseada, envidiada y mitificada, lo que cualquier cosa humana desearía ser.
Él era “Ivan Baroco” su nombre era la marca inconfundible del “hombre de bien”, un titulo que no tienen absolutamente nada que ver con “hombre”, ni con “bien” solo que al ser unidas por el “de” se escucha agradable y prestigioso, también si el “de” se escucha “bien”.
Los medios aclamaban su nombre, las masas aclamaban su nombre, él mismo aclamaba su nombre, el detalle radicaba en que el vacío se había hecho más grande y las cosas que conseguía no lo ocupaban, necesitaba mas cosas, estaba perdiendo la felicidad.
Sus dosis para mantenerse vivo aumentaban sin control, y no era capaz de mantener el tamaño de su necesidad estable.
Se veía obligado a pensar, y al analizar su vida solo sentía desprecio y nausea, los recuerdos lo torturaban, es increíble las cosas que hay que pagar por algunas cosas, y la profunda huella que dejan en nuestra existencia.
- (Tal vez solo necesito un descanso, unas horas unos días una eternidad.)
Un fracasado intento de dormir , fue lo que obtuvo; era el momento de utilizar un método alternativo: un masaje o las pastillas.
Cogió el teléfono, marco el numero que se sabia de memoria, y como era un servicio eficiente y él un buen cliente , unos minutos después se encontraban un par de morenas en su apartamento.
El masaje fue placentero, a Ivan siempre la había gustado una buena sesión, pero en esta oportunidad funcionaba parcialmente, por lo que se hacia necesario darle un empujón al descanso con unas pepitas, cosa que no le gustaba por la adicción que le generaba a la larga.
Su cama era púrpura y mediana, con un extraño tallado de una cabra en el cabezote y un blando colchón vibrador antiestres (Que por cierto le valió una fortuna financiada a cuatro años); las almohadas y cubre lecho eran de un azul tirando a verde que no combinaban para nada en la cama, aun así a Ivan le parecía divino, además creía que aquella cabra pertenecía al mismo grupo del ángel de la guardia; la figura observaba todo lo que ocurría bajo ella en el lecho de descanso y placer o al menos daba toda la impresión de hacerlo.
EL masaje las pastillas estaban dando resultado, todo retornaba a la calma habitual, la tormenta intentaba defenderse del sueño que quería asesinarla sin compasión, Ivan sentía su cuerpo pesado, abrasaba una de sus almohadas, y se despedía de su protectora mientras caía...
- ¿Qué es lo que esta saliendo del ojo? ¿Por qué no se defiende?
Descendía por el cuerpo de su amada criatura, no respetaba su presencia y esta permanecía inmóvil ante ella; se sentía su poder que levantaba la púrpura pintura del cabezote.
Ivan presenciaba esto, sin despertar para detener esta amenaza, quería descansar, el deseo y la necesidad mantenían a sus párpados pegados.
Se encontraba en su cabello, jugando movía sus pequeñas paticas desesperadamente para salir del laberinto café que intentaba frustrar su misión.
- ¡No existes ser miserable, no existes, detente ahora mismo!
Pero los pensamientos desesperados de Ivan no lograban detenerla, quizás un grito, un gemido, una lamentación la eliminarían...
Al fin la entrada se hacia visible, unos pasos más, y seria suyo; tocaba el umbral, la sensación le gustaba, era hora de penetrar.
El teléfono, el timbre y el despertador (los tres más importantes representantes del ruido artificial casero) suenan al mismo tiempo en un insoportable... La luz agita su cuerpo, se hace inminente el retorno a la farsa.
- ¡Muévelo!, ¡muévelo! ¡Vuelve a moverlo!
Repitiéndose infinitamente, al parecer el que escribió la canción no había utilizado ni un cuarto de l a mitad de una neurona para hacerlo, pero como es costumbre la estupidez tangible de un 80% de la población que se hace llamar pensante, la haría sonar una y otra vez hasta volverla el “HIT” del momento.
Sinfonía que tiene algo de agradable; las pastillas que son buenas hasta cierto punto para conciliar el sueño (que no tienen nada de milagrosas a menos que te metas una sobredosis ), hacen el esfuerzo por no permitir que Ivan se despierte, dando una gran pelea; el vecino del apartamento de al lado puso su equipo de sonido al máximo con la asquerosa y pegajosa canción tropical “Muévelo, muévelo”, derrotadas ante la presencia del ruido todopoderoso, lo dejan solo.
La sangre hervía en el cuerpo de Ivan, que ya había desconectado el teléfono, pateado el despertador al aire; dado que cuando abrió la puerta no apareció nadie; solo le faltaba hacerle tragar el equipo de sonido al vecino, cuando buscaba el bate, la sintió por primera vez.
Un sonido familiar invadió el apartamento, se asemejaba a una gotera o escape de agua cayendo sobre una superficie metálica; lo curioso era que después de una exhaustiva búsqueda ni la gotera o el escape de agua, ni la superficie metálica aparecían; aun así el sonido se escuchaba muy cerca y cada vez se hacia más agudo.
El ritmo lento y monótono estaba logrando en unos segundos lo que no conseguía artificialmente después de horas.
Se acerco a su púrpura cama, primero puso su trasero en la almohada y luego la cobija en su cara, quedándose profundamente dormido.
- Hola Ivan...
- ¿Quién dijo eso?
- Tu mismo, manipulado por mi poder.
- No puedo verte bien, ¿Qué eres?
- Lo que has invocado y deseado por mucho tiempo.
- No puedes ser tu, yo esperaba a una persona no a una...
- ¿A una que, Ivan?
- Cosa...
- ¿Y tu que eres?
El sudor corría por su cuerpo, le recordaba la lluvia que caía sobre nada para ser absorbida y nuevamente caer, refrescante pero cada vez huele peor, la contaminación no cesa. Ni siquiera cuando se ignora algo que te pide a gritos ser escuchado para quedar callado para siempre.
- Nada...
- ¿Te sientes cansado?
- Sí...,mucho.
- Entonces por que no abandonas el futuro por un presente más prometedor.
- Porque si me detengo caeré...
- No puedes caer...
- ¿Por que no?
- El vacío siempre te conduciría al mismo sitio, ya no eres Ivan Baroco, eres lo que él representa, bienvenido a la inmortalidad.
- Debí haber callado mi boca y no buscarte con desespero.
- ¡Imposible! Venia en el paquete desde el momento en que naciste, el temor ha hecho que me vuelva la cosa, definitivamente se habla muy despectivamente de mí, como si no fuera algo de lo que están tan consientes que desean creer que no existe...
- Definitivamente me haz fallado cabra mía, le ha aterrorizado tanto como a mí ¿Dónde esta tu fuerza? ¿Por qué no luchaste?
- Desolación...
La respuesta lo habría dejado perplejo, mas porque ahora su guardián expresaba lo que sentía mucho tiempo después de haber comprado la púrpura cama para dormir juntos hasta que otra llamada los separara.
- La que llama te dará el divertido austero bloque que cubre todo este lugar.
- Si, hemos pactado con ello que seria más fácil...
- Nada es imposible, mas nada es fácil, mas hay cosas fáciles que son imposibles y esto es lo que me ha llamado.
- ¿Insinúas que eh fallado? ¿Acaso no ves todo a mí alrededor? Vale todo este esfuerzo lo mismo que valió la primera llave que abrió la primera puerta? ; La primera llave fue solo esa cosa, la primera, mas nunca se pudo utilizar para algo distinto que la primera puerta.
- Te equivocas Ivan se nota que no leíste lo que firmaste...
- ¡Lo Leí Todo, Cosa! , ¡TODO!
- Incluyendo las tres paginas de letras repequeñitas.
- (Me acuerdo de las pequeñas, de las muy pequeñas, de las pequeñitas, ¡cuales son las repequeñitas?)
- Me parece que no lo hiciste, especialmente porque no puedes engañarme, ¡Estoy en tu Cabeza!
- Si... la cosa en mi cabeza.
- Porque hablas de mi como una cosa, si sabes que soy... ¿Te cuesta trabajo definirme? No te gastes en contestar, estoy en tu cabeza, ya se la respuesta, vulgarmente no se porque se refieren a mi como ella , mas no soy ella, pero es mas agradable que cosa, por favor, llámame ella.
- ¿Ahora que?
- Creo que debes llamar a tus seres queridos y despedirte.
- Están muertos.
- Mejor todavía y muy conveniente.
- ¡Púdrete!
- El que se va a podrir muy pronto será otro.
- Te crees muy lista pero olvidaste que puedo hacer todo lo que este en mis manos para evitar mi propia invocación.
- Haz lo que quieras, solo eres una patética sucursal del poder que te llevo al poder, ------ es clásico de los humanos, sus dimensiones son tan limitadas que no le permiten ver mas allá de su también clásica ignorancia, cobarde incumplido sabes que pierdes y que siempre estará esperándote. Adelante, lucha, pero solo prolongaras tu sufrimiento, hazlo, igualmente te atormentare y terminaras rindiéndote.
- Eso es lo que crees.
- Eso es lo que harás, pero igualmente me ha gustado ver arrastrar con lo que no pueden.
El aire estaba enrarecido, miro a su cabra guardián, le faltaba una pata, lloró por la pérdida, definitivamente era un día de loto luto pero aun así era necesario hacer la buena acción del día, se fue al W.C. y le devolvió al mundo lo que normalmente le daba, transcurriendo en la apacible calma de la posición del pensador por lo que su vocecilla se hizo mas clara.
- Perdedor, cobarde, perdedor, cobarde, van conmigo.
Salió corriendo pero le toco devolverse por que se le había olvidado la parte del papel.
Prendió la T.V. y la vocecilla se callo porque sabia que de todas maneras no le prestaría atención.
Le apago el T.V. e Ivan lo prendió, se lo volvió a apagar y él lo prendió, se repitió unas 8 veces y luego grito que lo dejara ver T.V. que no lo molestara que si quería joder que jodiera mas tarde, ella se sentía furiosa pero la T.V. es la T.V. nadie puede contra años de sentarse frente a una pantalla por lo que fastidiaba a Ivan en los comerciales.
Si solo fuera eso, una ansiedad, una espera, bailar y caer; eyacular y luego aceptar; Recibir y aceptar; todo en nombre de algo que se pensaba podía ser diferente; solo fue la primera llave; un frío y tenebroso encuentro; que se le puede negar; desear agregar algo mas una vez que los fusiles ya han disparado, callarse la ultima palabra y que el silencio les perturbe el uniforme; cuestión que se arregla con un poquito de detergente de conciencias.
(sangre de tomate = conciencia... remordimiento.. humanidad)
- Hay que ver querida; que mi esposo no logra borrar esa mancha horrible de sangre de tomate del otro día...
- ¿De verdad? ¿Ya probaste con sentarlo al frente de una pantalla?
- Sabes... se me había olvidado, ya mismo lo coloco para que olvide todo; incluyendo quien es.
Risas
- No pienso esperar Ivan;
- No puedes hacer mas, cosa...
- ¡ELLA! ¡¡Ya te dije que me llames Ella!!
- Muy bien, Ella... ¿Ella, te puedo pedir un favor?
- Depende.
- ¿Me limpias las orejas?
- ¡¿Que diablos te pasa?! ¡Eso es una falta de respeto!
- Relájate; es solo que ya que estabas en mi cabeza, pues... ¿por que no aprovechar?
Partió a buscar su alimento; los buitres de las cámaras lo acechaban; desearía botar a ella por la ventana y detrás de Ella botarse él; pero eso ya lo había hecho un saxofonista y era de muy mal gusto repetir las ideas, especialmente siendo un hombre de bien, y si se iba a ser poco original; tenía que hacerlo con estilo; algo así como botarse él primero y detrás de él, Ella; pero ¿Cómo después de botarse, podía botarla? Por otro lado se presentaba el pequeño detalle de que Ella se encontraba en su cabeza y la ventana era muy angosta pera dos.
- ¿Que tal si vuelves mas grande la ventana?
- Imposible, Ella, se vería muy mal, una ventana mas grande no combina con las paredes.
- Definitivamente sos un tipo superficial a morir.
- Si no fuera superficial sería un muerto.
- Ya eres un muerto.
- Error, Ella... apartir de este momento la ciencia será mi aliada; ellos te combatirán hasta el extremo.
- Piensas encomendarme a la luz y a su hija bastarda la razón.
- Claro, para algo sirve el dinero, para darle de comer a las sanguijuelas y a los bastardos.
Silencio y sonido de garras de Buitres.
- Creo que me equivoque.. no eres tan superficial.
- Lo siento, Ella; hay partes en mi que ya han muerto.
Su cuarto no mejoraba el olor a pesar de tres tarros de ambientador los ventiladores y las ventanas abiertas.
- Bueno ella... me rindo
- Oye, no te deprimas, hiciste lo que pudiste, además me estoy divirtiendo mucho, no tengo nada de afán ¿Qué dices si intentas con un medio alterno?
- ¿Te refieres a esos Brujo-chamanes?
- Exactamente ; realmente has luchado con una energía y una voluntad que no esperaba de ti, ni siquiera mis mejores ataques han hecho que desistas a oponerte a tu destino.
- Así soy yo; una cosa insistida.
- ¡Buena Cosa! Toma este billete; eso es párate en una patica!; Ahora hazte el muertito; ¡Buena cosa!; ve por el billete; ¡Ya necesitas un baño!; no hagas esa cara que no eres un judío en un campo de concentración nazi; (Bueno, te acercas...); ¡Mira que tengo aquí!; ¡Otro billete!; ¡Saca la lengua!; ¡Ahora quiero que des vueltas!; ¡Cosa linda!; ¡Di por favor!
- Por favor me prestas la pantalla; mi esposo hoy también llego con sangre de tomate en el uniforme.
- Definitivamente el detergente de conciencias ya no sirve para nada.
- Totalmente de acuerdo; fíjate que el otro día un hampón llamado novio violo voluntariamente a mi nena; ella quería borrar el hecho; pero no pudo con el detergente tuvo que abortar.
- Definitivamente el gobierno debe hacer algo contra estos detergentes tan malos.
- ¡NO!... y eso no es todo que días mataron a mi hermano y no pudimos llevarle flores, ¿Pero que podíamos hacer? Las flores están carísimas y si las comprábamos nos quedaba incompleta la plata de la fiesta da quince de la nena.
- Mija... ya le pidió el favor a la vecina.
- Bueno querida mi esposo me esta llamando ¿Me presta la pantalla?
- Claro ya se la traigo; aunque me la tienen que devolvérmela para ver la novela.
- Claro querida; hay que ver las cosas tan terribles que le pasan a Angelita, parece que se va a quedar ciega.
- Si... pero en por fin se podrá casar con su príncipe azul, después de perder a su hijo, quedar coja y ciega.
- A mi como me gustan los finales felices, ¿A usted no?
Caía un intento de diluvio sobre la ciudad e Ivan Baroco se encontraba frente a frente con la puerta de: ¡Miren a la calle!, ¡Es un ladrón! ¡Es un farsante! ¡Es Super Rumialdo!
- Si Señores y Señoras, jóvenes y jovencitas, niños y niñas, yo le tengo la poción para el mal de estomago, del hígado, para la molesta picazón donde la espalda pierde su casto nombre, lo desligo y lo ligo, lo curo de males imaginarios y surrealistas; le digo quien es su enemigo oculto; si quiere también le averiguo si tiene un hijo perdido que se llama Pedro de aquella noche de sexo fugaz; le tengo la poción de amor que si no le funciona le hecha agua del tubo y fijo comienza a ver los resultados; y para no marearlos tanto ya voy a soltar la serpiente paras terminarlos de tramar.
- ¿Ivan , esto fue lo mejor que pudiste conseguir?
- Me lo recomendó una masajista de confianza.
- Oh... definitivamente, si alguna ves tengo un problema en tu cabeza te pediré un consejo Ivan.
- Deja el sarcasmo, Ella; vas a ver que esta tipo me libra de ti.
- Si, seguro...
- Bueno, ya cállate que voy a hablar con Rumialdo.
Se encontraba sentado sobre algo que era la fusión entre un pollo y una silla (es difícil de imaginar pero inténtelo).
- Buenas, señor Super Rumialdo.
- Buenas joven... Así que lo esta atormentando.
- ¿Cómo lo supo?
- Ese es mi trabajo, hacer fluctuar las cuentas bancarias por una posible solución teniendo una idea hipotética.
- Es usted algo así como un doctor.
- Mas o menos, la diferencia es que yo soy mas honesto; y no armo un negocio tan descarado y aveces funcionan mis remedios.
- Es una diferencia del cielo a la tierra.
- No... es una diferencia que se tapa con tierra.
- ¿Puede solucionar mi problema?
- Si y No, eso depende.
- ¿Depende de que?
- De cuanta fe tengas en un baño cerebral.
- Estoy acostumbrado al vacío, me imagino que debo tener mucha fe.
- Bueno... entonces comencemos; el primer paso es desprenderse de toda posesión que tenga encima superior a cuatro ceros.
Ivan quedo solamente con los calzoncillos y la risa de Ella burlándose sin fin de su ingenuidad.
- Ahora procederemos al segundo paso úntese este ungüento por todo el cuerpo y luego párese de cabeza y diga tres veces “Soy como el burro del desierto, tengo la tesón del moho.”
- ¿Eso es todo Super Rumialdo?
- No... Claro que no, falta la parte mas importante.
- ¿Cual es Super Rumialdo?
- El tercer paso.
Comenzó a volar sobre la ciudad, la ventana ya no era tan estrecha; se volvió naranja su frágil onda sobre la púrpura cama, dudó coger el cuchillo, es tan frágil; el viento lo eleva, yo quiero, yo el viento, yo vera luz; yo verde azul; todo tan superficial que puede volar pegado a la cosa; el amarillo de patitos del sol; ¡Nos invaden los patitos del sol!; corre y clava el cuchillo en la cabra guardián; esta gime silenciosamente; se hunde en el aire; como suena el equipo del vecino; ¡Muévelo! ¡Muévelo! ¡Vuelve a Moverlo!; ¡Sacrifícalo! ¡Sacrifícalo! ¡Vuelve a sacrificarlo!; ya has dado en holocausto a los patitos y a la cabra; revelaciones de aves de presa; suena el timbre; sonrisa tropical, vamos a hacerla mas grande; Sangre en el tapete de bienvenida; no te resistas; tranquilo solo quiero silencio; silencio en mi cabeza; silencio de no mas movimiento, lo ves no es tan difícil de entender estando muerto; hola yo soy Ivan Baroco; hola cosa Amada haz algún truco con ese cuchillo; Mira tengo un billete...; así me gusta que seas obediente; y solo te arrastres como la cosa Amada que eres; como brilla ese cuchillo creo que tendremos que bañarte y desinfectarte; Ivan malo, otra ves estuviste matando gente; ya no tendrás cena.
- Tiene que decir alguna palabra el acusado.
- Que tengo ganas de ir al baño.
- Tranquilo, si quiere del primer tiro le volamos la dignidad, el estiércol debe ir a los ríos, al mar, es el estiércol viajero, pero no podemos que una parte se fugue por ese hueco y viaje mas de lo que cualquiera de nosotros ha viajado.
- Entonces deseo que me traigan mi pantalla amada.
- ¿No desea también despedirse de su mujer y sus hijos?
- Usted cree que deseo ver a los que me están fusilando?
- Disculpe, el mareo es así, ya le traemos su pantalla.
Disparen, apunten, apunten bien y vuelvan a disparar, ahora pregunten si matamos al que era.
- Si querida, como te iba diciendo, sucede que mataron a mi hermano de unas cuchilladas y no pudimos llevarle flores, pero no estuvo mal porque usted sabe que somos muy recursivos y ya nos adaptamos al canibalismo, es mas aquí le traigo una muestrica.
- Que detallazo vecina, traerme un pedacito de su hermano, este año si le voy a dar regalo de cumpleaños.
- Gracias por acordarse de mi.
- Yo si sabia que le gustarían las flores.
Ella se revolcaba de la risa, Ivan se había untado una cosa que olía a alcantarillado público, con una pizca de anís.
- Super Rumialdo, cual es el tercer paso?
- Pues usted mira este papelito.
- ¿Y que pasa después?
- Pues me paga la cantidad que esta escrita en él, y mientras usted se para de cabeza y repite las palabras mágicas, yo le preparo la poción que lo cura todo. A Ella le salían lagrimas de la risa y ya le dolía el estomago y la garganta de tanto reírse (cosa sorprendente porque ella no tiene estomago, ni garganta, ni ojos, ni cuerpo por lo que podemos concluir que estaba pasando algo supremamente gracioso, pero no podemos afirmarlo sin reventar el entre paréntesis).
- Ya le tengo la poción Señor Baroco.
- ¡Fabuloso!
Un pestilente vómito cubrió todo alrededor de Ivan, sintió que le pateaba todo el aparato digestivo, Ella seguía riéndose a todo pulmón (es un decir, ella no tiene pulmones porque o tiene estomago ni garganta, ni ojos ni cuerpo, por lo que podemos concluir que le salpico vómito a Super Rumialdo, algo supremamente gracioso para Ella, clero esta para otros ellos y ellas esto es asqueroso).
- Tengo que salir... (Carcajada) si no me moriré ... (Carcajada) de la risa... (Carcajada) maldito Ivan... (Carcajada y lagrimas) cree que me ha derrotado (Aparato digestivo, carcajada y gas) esto huele feo... (Carcajada) pero volveré... (Carcajada y huida)
- ¡Se fue! ¡Se fue, Super Rumialdo!
- ¡Larquese de aquí cerdo asqueroso! ¡Valla a vomitar a su abuela! ¡Lárguese o le echo al perro!
- ¡Esta bien Super Rumialdo! ¡Me largo de aquí! ¡Soy libre! ¡Libre para esclavizare! ¡Viva la libertad!
Un tipo que olía a raro brincaba en calzoncillos en la mitad de un parque gritando ¡Soy libre! Después de un rato llego una muchedumbre especializada y determinaron que I van Baroco esta loco, luego aparecieron los buitres y las autoridades incompetentes del caso desgarrándolo con sus pestes con titulares como: “De Baroco a loco”, “La Increíble y Trágica Historia De El Loco Baroco y La Ella Desalmada”.
Sin mayores juicios los familiares de Baroco se apoderaron de todos sus bienes, aparecieron los mil y un hijos bastardos reclamando su parte; y a Baroco Loco lo mandaron donde el hermano del doctor Ramírez; el prestigioso sicólogo: Super Rumialdo.
- Señor Loco, usted esta loco, loco de remate, loco no escucha el eco, loco, loco, loco, échale carbón al motor a vapor; me encontraron los trenes! ¿Tiene algo que decir?
- Soy libre.
- Definitivamente usted es un demente solo un demente se atrevería a decir tal cosa.
El prestigio y la fama son como el papel higiénico, solo requieren de una cagada para que quede inservible y deshechable.
- Sabes Ella, el manicomio no esta tan mal.
- ¿Por qué, Ivan?
- Es difícil de explicar; pero me siento supremamente feliz, tan feliz que no me importa que hayas regresado.
- La que regreso no fui yo, fuiste tu.
- Yo lo sé.
Por una estrecha ventana entraban los patitos del sol; ya no tenia ángel guardián; y no le importaba tenerlo; se paro del piso, la alegría que le producía la camisa de fuerza que se había colocado para no desentonar con las paredes de la pieza se calmaba con el frío del piso; la picazón era mucha por lo que tuvo que quitársela; el aburrimiento dominaba el manicomio, siempre los mismos gritos y los mismos golpes eléctricos; muy aburrido, tenia ganas de salir; tenia ganas de cometer la fuga; una puerta inmensa de acero le impedía su sueño; Ivan se echó a llorar , en medio de las saladas recordó; metió la mano y ahí estaba, la metió en la puerta y la giró; la inmensa puerta de acero se abrió.
- Ves Ivan, lo importante que era la primera llave?; es la que siempre esta en tu bolsillo.
- Ella, esto significa que es el fin?
- Ya te lo había dicho, Ivan, estaba en el paquete, el hecho de que quieras luchar o negarme, no quiere decir que no llegara el momento en que este en tu cabeza a la espera.
- ¿He perdido?
- Has perdido al negarme, al no disfrutar de ser Ivan Baroco para convertirse en Ivan Baroco la cosa para finalmente ser solamente Baroco Loco la cosa, las cosas fáciles como el soñar las hiciste imposibles, y ahí fue cuando ganaste una derrota.
- Tenia una buena razón para hacerlo.
- ¿Ves alguna buena razón al lado tuyo que justifique el vacío que sientes aún en el día de tu muerte?
- No... pero...
- Entrégame la llave Ivan, la puerta esta abierta por segunda ves.
Terminado de Escribir el 20 de Junio de 1999
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